¿Que es el Carnaval?
El diablo está dispuesto a ser desenterrado. Esta forma de celebrar el carnaval está relacionada con el culto a la Pachamama (Madre Tierra), que todo lo da y todo lo produce, genera la vida y recoge los despojos mortales en su seno.
El carnaval comienza con el desentierro del diablo carnavalero (símbolo del carnaval) Durante esos 9 días el diablo reina en la vida de los lugareños, trae alegría, baile, bebida y desfreno. Se tiran serpentinas y harina que son parte de este ritual, luego de este festejo comienza la triste despedida del Carnaval que se manifiesta con el llanto en el momento del entierro del diablo.
En las regiones de La Puna y La Quebrada de Humahuaca el sentido del carnaval es la transfiguración, la metamorfosis de las costumbres, la inversión de los valores, la translación del poder de Dios al Diablo. Esta milenaria manifestación popular fue introducida en América por la conquista español, y se fusionó con otras modalidades de festejar la fecundidad de la tierra en nuestras regiones.
La característica del festejo es la participación de todos los concurrentes, es por ello que recomiendan a todos aquellos que quieran concurrir que se debe estar con el espíritu predispuesto para tales eventos.
Previo al inicio del carnaval se realiza “el Jueves de Compadres”. Ese día, los hombres de cada pueblo se reunirán en casas de familias, sedes de comparsas tradicionalistas u otros locales, sin la presencia de mujeres, beberán y comerán en abundancia, cantarán y contarán historias y bromas. Una semana después, “en el Jueves de Comadres”, serán las mujeres quienes, sin hombres presentes, se encontrarán para hablar de sus temas y coplear y bailar toda la noche, lo que también acompañarán con comida regional y chicha de maíz.
Es común verlos al amanecer del viernes siguiente, cubiertos de harina, papel picado y serpentinas, algunos embriagados de chicha, con ramos de albahaca en sus manos, el símbolo del carnaval en el noroeste argentino.
Las dos ceremonias requieren mucho preparativo, ya que se deben cocinar platos como picantes de pollo y de lengua, asado de cordero y de cabrito, empanadas, tamales, humitas, mote de habas y de maíz, papas hervidas con queso de cabra y postres como quesillo con miel de caña, cayote con nuez y otras confituras.
Una semana después llega finalmente el Carnaval. Para dar su comienzo se debe desenterrar el “Pujllay” (Diablo
carnavalero), que estará en un mojón junto al río, en los altos o al pie de un cerro. Quien encuentre ese muñeco rojo alegórico del demonio se constituirá en el diablo oficial de la celebración y se disfrazará como tal, adornado además con espejos, lentejuelas y cascabeles. El será quien animará los festejos y armará las parejas en los bailes, donde prevalecerán los típicos carnavalitos, taquiraris, cuecas, zambas y sayas al estilo boliviano.
Durante esos días, todo será alegría en Jujuy, abundarán las comidas y bebidas regionales, con invitaciones gratuitas a vecinos y forasteros, y cualquier patio será bueno para armar un “fortín” con músicos de la zona. Las agrupaciones carnavaleras, vestirán atuendos coloridos y bailarán por las calles, acompañadas por los músicos.
Para el cierre del carnaval, en medio de llantos e imploraciones el diablillo será devuelto a la tierra, para lo cual cavarán un hoyo, en el que colocarán ofrendas, como comidas, bebidas, tabaco y hojas de coca, para que el año próximo vuelva a presidir la gran fiesta del carnaval jujeño.